martes, 22 de mayo de 2012

Subtítulos: ¿Calidad DVD final o cine mejorado?


Subtítulos: ¿Calidad DVD final o cine mejorado?

La traduccion de subtítulos para películas de habla inglesa al español suelen ser un dolor de cabeza, tanto para los traductores como para el espectador.

Se cree que el problema para los subtitulados reside  sobre ciertas variantes y condiciones que no suelen considerarse a la hora de poner manos a la obra en una traducción. En otras palabras, antes de empezar a traducir subtítulos para películas se debe considerar tanto el público como la cultura del lugar donde va a ser vista aquella película y sobre todo de donde proviene ya que los traductores deben sumo respeto a su origen.  Es indudable que una mala traducción del dialogo de las voces originales, nos aproxima a un contexto social lejano (un granjero de Kansas o un pastor mongol hablando en nuestro idioma. No solo esto nos preocupa sino que también los conceptos, ideas, chistes, etc. que hayan,  se suelen perder en la traducción y por lo tanto provocan que cualquier espectador de habla hispana así como de habla inglés no se fie de los subtítulos. Esto deriva en una experiencia más pobre que la que tuvieron los espectadores del lugar de origen de la película.
Como primera recomendación se debe evitar la falta de conocimiento, del contexto en el que se ambianta la pelicula y el director, por ejemplo,  el uso del google translator y disponer de las imágenes para evitar los cambios de género, para sacar adelante una traducción decente y dar de esta manera calidad al producto final.
 Una solución relativamente asequible es: la división de tareas entre los profesionales en al menos dos grupo: traductores y editores. Los editores, serán los encargados de supervisar los subtítulos, editar todas las incoherencias y dar los retoques finales para sacar una versión más decente del subtítulo.  Por su lado el traductor su labor principal es lograr transmitir el mensaje reduciendo notablemente las palabras para expresar lo necesario, ya que se debe tener en cuenta la velocidad de lectura del espectador medio. 
No hay ninguna fórmula estricta ni ningún manual de estilo sobre cómo hacer esto. Es algo que depende enteramente del traductor y de su sensibilidad, conocimiento del entorno y capacidad para lograr ese efecto. El principal cometido es redactar un texto que sea tan fluido y armonioso con la imagen que el espectador no note el esfuerzo de lectura que está haciendo.