Subtítulos: ¿Calidad DVD final o cine mejorado?
La traduccion de subtítulos para películas de habla inglesa al español suelen ser un dolor de
cabeza, tanto para los traductores como para el espectador.
Se cree que el problema para los subtitulados reside sobre ciertas variantes y
condiciones que no suelen considerarse a la hora de poner manos a la obra en
una traducción. En otras palabras, antes de empezar a traducir subtítulos para
películas se debe considerar tanto el público como la cultura del lugar donde
va a ser vista aquella película y sobre todo de donde proviene ya que los
traductores deben sumo respeto a su origen. Es indudable que una mala
traducción del dialogo de las voces originales, nos aproxima a un contexto social
lejano (un granjero de Kansas o un pastor mongol hablando en nuestro idioma. No
solo esto nos preocupa sino que también los conceptos, ideas, chistes, etc. que
hayan, se suelen perder en la
traducción y por lo tanto provocan que cualquier espectador
de habla hispana así como de habla inglés no se fie de los subtítulos.
Esto deriva en una experiencia más pobre que la que tuvieron los
espectadores del lugar de origen de la película.
Como primera
recomendación se debe evitar la falta de conocimiento, del contexto en el que se ambianta la pelicula y el director, por ejemplo, el uso del google translator y disponer de las
imágenes para evitar los cambios de género, para sacar adelante una traducción
decente y dar de esta manera calidad al producto final.
Una solución relativamente asequible es: la
división de tareas entre los profesionales en al menos dos grupo: traductores y
editores. Los editores, serán los encargados de supervisar los subtítulos,
editar todas las incoherencias y dar los retoques finales para sacar una
versión más decente del subtítulo. Por su lado el traductor su labor principal es lograr
transmitir el mensaje reduciendo notablemente las palabras para
expresar lo necesario, ya que se debe tener en cuenta la velocidad de lectura del espectador
medio.
No hay ninguna fórmula
estricta ni ningún manual de estilo sobre cómo hacer esto. Es algo que depende
enteramente del traductor y de su sensibilidad, conocimiento del entorno y
capacidad para lograr ese efecto. El principal cometido es redactar un texto
que sea tan fluido y armonioso con la imagen que el espectador no note el
esfuerzo de lectura que está haciendo.